La fiebre es una temperatura corporal elevada. La temperatura se considera alta si es superior a 38 °C cuando se mide con el termómetro en la boca, o superior a 38,2 °C cuando se mide con un termómetro rectal. Muchas personas utilizan el término fiebre de forma vaga, a menudo para expresar que se sienten demasiado calientes, demasiado fríos o sudorosos, pero en realidad no han medido su temperatura.

A pesar de que se considera como normal una temperatura de 37° C, la temperatura corporal varía a lo largo del día, siendo más baja por la mañana y más alta al finalizar la tarde, cuando puede alcanzar los 37,7° C. De igual forma, cuando hay fiebre la temperatura no se mantiene constante. A veces existen picos de fiebre diarios que vuelven después a la normalidad. Este proceso se denomina fiebre intermitente. En ocasiones la temperatura varía pero no regresa a la normalidad. Este proceso se denomina fiebre remitente. En la actualidad, para el diagnóstico de algunas enfermedades, no se considera que el patrón de ascenso y descenso de la fiebre sea demasiado importante.

Consecuencias de la fiebre

Los síntomas se deben principalmente al trastorno que causa la fiebre más que a la fiebre en sí misma.

Aunque muchas personas se preocupan de que la fiebre pueda ser perjudicial, las típicas elevaciones temporales de la temperatura corporal comprendidas entre 38° C y 40º C que producen la mayoría de las infecciones agudas son bien toleradas por los adultos sanos. Sin embargo, una fiebre moderada puede ser un poco peligrosa en adultos con enfermedades cardíacas o pulmonares debido a que la fiebre hace que aumente la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria. La fiebre también puede empeorar el estado mental en personas con demencia.

La elevación extrema de la temperatura (por lo general más de 41° C) puede ser perjudicial. Una temperatura corporal tan alta puede causar la disfunción y, en última instancia, el fracaso de la mayoría de los órganos. Dicha elevación extrema puede ser causada por una infección muy grave (como septicemia, malaria o meningitis), pero es más típica de un golpe de calor o tras el consumo de ciertas sustancias.

Causas

Las sustancias que producen fiebre reciben el nombre de pirógenos. Estos pueden provenir del interior o del exterior del organismo. Los microorganismos y las sustancias que ellos producen (como las toxinas) son ejemplos de pirógenos que se forman en el exterior del cuerpo. Los pirógenos formados dentro del organismo suelen ser producidos por monocitos y macrófagos (dos tipos de glóbulos blancos o leucocitos). Los pirógenos exteriores al organismo provocan fiebre al estimularlo para que produzca sus propios pirógenos, o bien afectando directamente el área del cerebro que controla la temperatura corporal.

La infección no es la única causa de fiebre. La fiebre también puede ser consecuencia de la inflamación, una reacción a un fármaco, una reacción alérgica, trastornos autoinmunitarios (cuando el cuerpo produce anticuerpos anormales que atacan sus propios tejidos) y cáncer no detectado (especialmente leucemia, linfoma, o cáncer de riñón).

Muchos trastornos pueden causar fiebre. En general se los clasifica como

  • Infecciosos (más común)
  • Neoplásicos (cáncer)
  • Inflamatorios

Es muy probable que una infección sea la causa en los adultos con una fiebre que dura 4 días o menos. Es más probable que una causa no infecciosa sea responsable de la fiebre cuando esta dura mucho tiempo o es recurrente.

Muchos cánceres producen fiebre.

Los trastornos inflamatorios que causan fiebre incluyen las enfermedades articulares, las enfermedades del tejido conjuntivo y los trastornos de los vasos sanguíneos, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la arteritis de células gigantes.

Además, una fiebre aislada, de corta duración (aguda) en personas con cáncer o un trastorno inflamatorio conocido tiene más probabilidades de tener una causa infecciosa. En las personas sanas, es poco probable que la fiebre aguda sea el primer signo de una enfermedad crónica.

Los fármacos causan a veces fiebre. Por ejemplo, los antibióticos beta-lactámicos (como la penicilina) y las sulfamidas pueden desencadenar fiebre. Las sustancias que pueden causar una temperatura extremadamente alta incluyen ciertas drogas ilícitas (como cocaína, anfetaminas o fenciclidina), anestésicos y fármacos antipsicóticos.

Principales causas de fiebre

Prácticamente todos los trastornos infecciosos pueden causar fiebre. Pero en general, las causas infecciosas más probables son

Infecciones de las vías respiratorias superior e inferior

  • Infecciones gastrointestinales

  • Infecciones de las vías urinarias (IVU)

  • Infecciones cutáneas

La mayoría de las infecciones agudas de las vías respiratorias y del tracto gastrointestinal son víricas.

Factores de riesgo

Ciertas circunstancias (factores de riesgo) hacen que las personas sean más propensas a tener fiebre. Estos factores de riesgo incluyen:

  • El estado de salud del sujeto
  • La edad del sujeto

  • Ciertas ocupaciones
  • El uso de ciertos procedimientos médicos y medicamentos
  • Exposición a las infecciones (por ejemplo, a través de los viajes o el contacto con personas, animales o insectos infectados).

Fuente: https://www.merckmanuals.com/es-pr/hogar/infecciones/biología-de-las-enfermedades-infecciosas/fiebre-en-adultos

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